sábado, 21 de marzo de 2009

Sus ojos marrones miraron a la niña con paciencia y sin atisbos de cansancio volvió a empezar.

- Los negros son negros porque nacen de ese color, hay gente que nace negra porque sus padres lo son.
- Pero mamá, ¿no es porque toman mucho el sol? Porque en África hay mucho sol...
- No, es como tú, que eres blanquita y aunque te de mucho el sol, te vuelves tostadita, no negra. Ellos son negros, nacieron así.

Manos finas y maniáticas, todo en orden, todo en listas de caligrafía curiosa, caligrafía de máquina de escribir, redonda, fina, grande. Ella perdía las horas escuchando U2, Dylan, Janis Joplin, The Beatles y The Clash.

Siempre recordaré su cuerpo, tostadito,piel fina, su tripa plana, sus piernas delgadas, sus caderas.

- ¿Has visto qué deditos? Son como gusanitos, que pies más pequeños, es para comertelos.

Y ya han pasado 12 años sin que me los muerda.

lunes, 16 de marzo de 2009

Los maravillosos 36


Lo bueno de cuando estás enferma es que el caos se apodera de tu casa y no importa. Los clinex inundan el salón, la mesa tiene unos cinco vasos con todos los líquidos que deberías estar tomando, las cajas con pastillas...


Lo malo, todo lo demás. Llevo cinco días enferma, en 39 y medio, sin comer y con las fuerzas justas para poder moverme del sofa a la cama dos veces al día. No he podido coger el ordenador porque me daba dolor de cabeza, ni ver una película porque era incapaz de seguir la trama, tampoco podía leer porque me mareaba....Estar enfermo es un coñazo. Cada vez que vomitaba me preguntaba cómo sería verlo desde mi estómago, las contracciones, la bilis (que es lo único que había dentro) subiendo...


Hoy es el primer día que no tengo fiebre. Tengo que comer dieta blanda lo cual es un asco, encima que apenas puedo comer, lo único que me dejan probar es pescado hervido que no tiene sabor, arroz sin nada o jamon york. No sé quién inventó la comida blanda pero no pensaba en los enfermos.


Estoy cansada, despeinada, sin fuerzas ni ánimo pero...estoy bien. Es como sobrevivir a una lucha encarnizada con la faringitis. Ahora solo queda dormir y comer poco a poco. Cuando vuelva a ser persona pienso ir a algun sitio de comida basura para reveindicarmelo a mí misma.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Paseos


Los niños se arremolinaban y gritaban. Las caras de felicidad, las sonrisas infantiles y muchos ojos ilusionados. Todos intentaban ganar el juego, ser los mejores, todos querían ser el que más patadas diera al balón y poder decir eso de: -he marcado un gol como Raúl- (bueno, supongo, hace mucho que no veo fútbol).


La niña rubia de trenzas era una pequeña representación de la típica chica de barrio, algo altiva, líder de una panda descerebrada que se maquillaría como una puerta para fingir los 18 y así ver como su infancia se va por el retrete de algún bar con todo el tequila de baratillo.


El pequeñajo de mirada traviesa, un futuro vanidoso que rompería dos o tres corazones. El gordito, futuro delgado, que se obsesionaría con ir al gimnasio y no comer más de 2000 kcal.


La pequeña que se queja de todo seguramente seguirá quejándose, será una perfecta exigente, una de esas personas que para superar la inseguridad atacan al que tienen delante consiguiendo que, no sólo no le hagan daño, sino que ni se acerquen.


Todos tan pequeños, tan ignorantes y tan divertidos...


Imagino sus primeras relaciones sexuales, los primeros miedos, el cambio de vida, las decisiones que marcan y los problemas futuros, las peleas por llegar más tarde a casa y las de déjame en paz. Las tardes llorando por un chico, los gritos de un papá que nunca está, los de una mamá que se mete hasta en las ratoneras de tu cuarto...


Sé que dicen que es muy bueno pasear pero, terminé por dejar de hacerlo. Me llevaba a lugares que no debía.