lunes, 16 de marzo de 2009

Los maravillosos 36


Lo bueno de cuando estás enferma es que el caos se apodera de tu casa y no importa. Los clinex inundan el salón, la mesa tiene unos cinco vasos con todos los líquidos que deberías estar tomando, las cajas con pastillas...


Lo malo, todo lo demás. Llevo cinco días enferma, en 39 y medio, sin comer y con las fuerzas justas para poder moverme del sofa a la cama dos veces al día. No he podido coger el ordenador porque me daba dolor de cabeza, ni ver una película porque era incapaz de seguir la trama, tampoco podía leer porque me mareaba....Estar enfermo es un coñazo. Cada vez que vomitaba me preguntaba cómo sería verlo desde mi estómago, las contracciones, la bilis (que es lo único que había dentro) subiendo...


Hoy es el primer día que no tengo fiebre. Tengo que comer dieta blanda lo cual es un asco, encima que apenas puedo comer, lo único que me dejan probar es pescado hervido que no tiene sabor, arroz sin nada o jamon york. No sé quién inventó la comida blanda pero no pensaba en los enfermos.


Estoy cansada, despeinada, sin fuerzas ni ánimo pero...estoy bien. Es como sobrevivir a una lucha encarnizada con la faringitis. Ahora solo queda dormir y comer poco a poco. Cuando vuelva a ser persona pienso ir a algun sitio de comida basura para reveindicarmelo a mí misma.

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