viernes, 17 de abril de 2009

¿QUE HACE EL SEÑOR DE ING EN EL BANCO TODO EL DIA?

Me senté en el banco, hacía frío pero no me quedaba otra, tenía que seguir esperando. Una calle un poco vacía a pesar de estar junto a un centro comercial: - Parece que la crisis no son solo un montón de números- Nadie aparece y yo empiezo a impacientarme, pasan los minutos, y ya van más de 30.

A veces levantarte de un banco es la tarea más difícil de hacer. No quieres irte, de alguna forma tienes cierta esperanza por saber que no has esperado media hora inútilmente. Crees que, de alguna extraña forma, aparecerá. Pero sigues esperando, la gente sigue pasando y nadie viene a verte. Muevo un pie y luego el otro, ahora solo falta que despegue el cuerpo de la madera y empiece a andar, es como si fuera uno de esos animales que acaban de nacer y salen en el National Geographic. Es ridículo, con mis piernas semiestiradas a punto de movimiento y mi cuerpo tirando hacia atrás. Nadie me mira así que sigo en esa postura extraña unos minutos, miro a un lado y otro y me digo que a nadie le importará que me quede un ratito más en ese banco.

Recupero una postura semi humana, sentada con las manos en las rodillas y la cabeza gacha. Juego, pienso, respiro, hago ruiditos con la boca y me toco el pelo. No tiene sentido, debería haberme ido hace un buen rato. Estiro el cuello, ya no soy un bebé animal, ahora parezco una jirafa oteando el horizonte en busca de caras conocidas.

Tengo que hacer algo, tengo que hacerlo....Me levanto, voy al kiosko de enfrente y compro un periódico. Vuelvo a sentarme.
Ahora al menos, parecerá que estoy pasando una bonita tarde de primavera a 12 grados, leyendo en la calle.

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