miércoles, 5 de agosto de 2009

Los sueños del fin del exilio /3


Se le habían roto los cristales de los anteojos y se le habían perdido las llaves. Ella buscaba las llaves por toda la ciudad, a tientas, en cuatro patas, y cuando por fin las encontraba, las llaves le decían que no servían para abrir sus puertas.



EDUARDO GALEANO. EL LIBRO DE LOS ABRAZOS

2 comentarios:

  1. claro, porque eran SUS puertas y si eran suyas y de nadie más... ¿cómo diablos iban a abrirse con unas simples llaves?. Las puertas de uno mismo sólo se abren desde dentro y no suelen tener llaves... normalmente hay que derribarlas a base de empujones, se coge carrerilla con ayuda de los amigos, se inicia la carrera con ayuda de los amantes, acelera uno a tope con ayuda de uno mismo, y ZAS!!!!!! ¡a tomar por el culo la puerta!. ¿Por qué nadie le explicó estas cosas?...

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  2. Creo que con empujones se endurecen.

    Hay que mimarlas.

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